miércoles, 4 de diciembre de 2013

Taller de conservación del fuego


El interés de este taller y en general de todos los talleres que se van haciendo es comprender desde adentro como fueron los diferentes pasos que el ser humano fue dando a lo largo de la historia y el cambio que esto produjo en su mundo interno.

Para ello vemos prioritario atender al desarrollo de la permanencia, pulcritud y tono. Se trata de durante todo el taller atender a estos tres aspectos fundamentales.

Permanencia: Intencionar empezar el trabajo que se haga y terminarlo. Esto ayuda a ser más permanente en lo cotidiano donde muchos de los proyectos que emprendemos no llegan a finalizarse porque soltamos en la mitad del camino.

Pulcritud: Sería mantener un orden, eso también ayuda a ordenar la experiencia y al finalizar recogemos todo y lo dejamos igual que estaba para que el que viene detrás lo tenga preparado para hacer sus trabajos.

Tono: Se refiere al interés, al gusto y el cuidado que se pone sobre lo que se está haciendo.

Como recomendación es interesante, atender a lo que nos va pasando según vamos haciendo estos trabajos, pudiendo luego describirlo, y observando también su correlato en la vida diaria.

La Conservación del Fuego


El fuego empezó a conservarse hace, alrededor de 700.000 años, y se empezó a producir hace 200.000 años.  Observamos este hito como el salto más grade que dio la humanidad, hasta este momento. Porque a partir de ahí cambió todo, empezaron a avanzar frente a las dificultades que les ponía la naturaleza y la intención empezó a abrirse paso escribiendo esta nueva historia que nos ha llevado hasta el momento actual.
¿Y cómo fue que se dio este paso?

Primero fue la intuición, esa que veía el fuego y decía esto puede servir para calentarnos, esto hace que todos huyamos, si pudiera tenerlo, los animales huirían y podríamos defendernos. Esa intuición que viene de otro plano, que trata de avanzar frente a la dificultad y que está siempre a la base de todo cambio.

Después se lanza la búsqueda: primero esperar a que haya un fuego, que para ello, podían pasar años, luego como acercarse al fuego, porque no es fácil, buscar la forma de cogerlo sin quemarse, luego una vez lo tuvieron, como  llevárselo, sin que se apague. Para esto tuvieron que hacer varias intentonas y fracaso tras fracaso, ir aprendiendo hasta que lo consiguieron.



Ahí aparece el siguiente problema, cómo hacer para conservarlo, que no se apague y poderlo utilizar.  Entonces, sencillamente coger madera de los árboles, quemarla y armar una hoguera, y ahí siempre alguien cuidando de que el fuego no se apagara pero está muy a merced del aire, que apaga el fuego.

Entonces buscan otra manera de conservarlo y hacen un hoyo en el suelo y lo protegen con piedras ahí superan la dificultad del aire hasta que un día llueve y se les apaga el fuego y vuelta a empezar, esperar que se produzca otro incendio (que podían pasar años).

Ahí buscan otra forma que es a ese hoyo donde está el fuego, le cubren con piedras que lo protegen del aire y de la lluvia. De esa manera van cuidando y conservando el fuego y lo van pudiendo utilizar. Para llegar a estos resultados, van pasando años y generaciones.

Pero entonces se les presenta otro problema: ellos son nómadas, tienen que ir buscando lugares más cálidos cuando viene el invierno, tienen que seguir  la caza, para alimentarse, y ¿como hacen para llevarse el fuego con ellos y que no se les apague? Entonces comienzan a fabricar pequeños hornitos con la arcilla que había cerca de los ríos, probablemente el cubrir con piedras la hoguera les dio la idea y también quizás para los futuros hornos de arcilla.
Todo esto requería estar muy pendientes para evitar que se apagara, avivándolo, alimentándolo, cuidándolo.

Este paso, de acercarse al fuego, cogerlo, conservarlo y utilizarlo, marca la diferencia entre el ser humano y los animales. Porque frente al peligro que tiene el fuego  y el instinto de conservación que es salir corriendo para no quemarse, el ser humano hizo lo contrario, acercarse y cogerlo pese al terror que les producía, eso va contra natura, eso implica una intención que no hay en los animales, ellos nunca dieron ese paso.
Los animales son siempre iguales, pasan generaciones y nunca cambian. En el ser humano la experiencia es acumulativa, el conocimiento de cada generación, pasa a la siguiente y siempre va avanzando y transformándose.



Gracias a esta intención lanzada se pudo conservar el fuego, luego producirlo y conseguir todos los avances que se han ido sucediendo a lo largo de la historia que nos han llevado hasta el momento actual.
Nada de esto hubiera sido posible si aquellos homínidas no hubieran dado este salto evolutivo.

El trabajo que vamos a hacer para poder comprender desde adentro como fue esta experiencia, será:
  • Reconstruir los diferentes fuegos, para ello hacemos varios equipos, que se encargue cada uno de hacer un fuego y luego se vayan turnando para evitar que se apague.
  • Hacer unos pequeños hornos con la arcilla, a los que podemos encender una llama que vamos cuidando para que no se apague, este además puede servir para el taller de producción del fuego.