miércoles, 18 de febrero de 2026

Encuentro ¿Dónde están nuestros puentes?


¿Te sientes desconectado de lo que pasa a tu alrededor? ¿Crees que el arte puede cambiar algo? Ven a compartir un café y charlar sobre derechos, barrio y resistencia. No es una charla aburrida, es un espacio para escucharnos.

Organizamos un encuentro para dialogar sobre derechos humanos, migración, polarización, vulnerabilidad y resistencia a través del arte, pero desde una perspectiva de esperanza y acción colectiva.

Abrimos el tema con el último número de Ventanas Abiertas, "Puentes de humanidad", dedicada a los derechos humanos, sus avances y retrocesos (se puede descargar gratuitamente en el enlace).

Queremos dialogar, ver qué podemos aportar a través del arte y cómo movilizar con pequeños gestos transformadores...

¡El barrio que queremos no tiene muros!


📍 Dónde: C/ Ponferrada, 4, local. Metros <Peñagrande> <Barrio del Pilar> 📅 Cuándo: Viernes 20 de febrero / 18:00 h



lunes, 16 de febrero de 2026

¿Cuál es el hilo que te sostiene?


Para nuestra edición nº 37 de primavera, nos adentramos en el laberinto de la mano de "El hilo de Ariadna". Pero no buscamos la historia de siempre: queremos explorar la espiritualidad femenina, la mística que abre caminos y a las Ariadnas contemporáneas que no esperan a ser rescatadas.

Buscamos textos, arte y reflexiones sobre: ✨ Reescrituras del mito (Ariadnas migrantes, sabias, independientes). 💌 Cartas a la madre, a la hija o a la diosa olvidada. 🧵 El tejido y el bordado como lenguaje político y red de mujeres. 🌍 Cosmovisiones ancestrales y figuras que cuidan el mundo.

En el próximo número de "El hilo de Ariadna", estamos diseñando un "Mapa del Laberinto" y queremos que tu voz sea parte de él. Queremos hablar de esos hilos conductores —vitales, espirituales y emocionales— que nos ayudan a encontrar el sentido.

¡Tira del hilo con nosotras! 🗓 Fecha límite: 25 de febrero. 📩 Envíanos tu propuesta al correo ventanasabiertas.magazine@gmail.com

jueves, 12 de febrero de 2026

Pequeños gestos para transformar el mundo

 


En un momento en que las grandes crisis globales parecen eclipsar lo cotidiano, la Asociación Humanista Barrio del Pilar lanza una propuesta para devolver sentido a las relaciones humanas a nivel local. Bajo el lema Pequeños gestos para transformar el mundo, esta campaña invita a vecinos —especialmente jóvenes— a reflexionar sobre la violencia cotidiana y a descubrir cómo acciones sencillas pueden sembrar cambios reales en nuestro entorno más cercano.

La iniciativa, impulsada también por la revista Ventanas Abiertas, nace de una pregunta sencilla: ¿Qué puedo hacer yo para humanizarme y humanizar mi barrio, mi ciudad, mi mundo?

Mientras los grandes titulares hablan de conflictos y tensiones, la campaña hace hincapié en que la transformación social empieza por lo pequeño: por escuchar a un vecino, acompañar a quien lo necesita, involucrarse en actividades colectivas, o simplemente ofrecer una sonrisa. Según sus promotores, estos gestos, aunque parezcan mínimos, tienen un impacto que “nos va humanizando paso a paso, a nivel personal y social”.

Desde octubre de 2025 y a lo largo de 2026, la campaña se despliega a través de una programación variada: recitales poéticos, exposiciones, encuentros y diálogos sobre la no violencia, gestos públicos por la paz y publicaciones temáticas en la revista Ventanas Abiertas.

viernes, 6 de febrero de 2026

Puentes de humanidad

Por Amada Carrero | A veces me han llamado «utópica», como si desear un mundo mejor fuera una exageración o un exceso de positividad. Pero la historia demuestra que las utopías de un tiempo son las realidades de otro. Lo que ayer parecía imposible, hoy es un derecho conquistado.

Los derechos humanos no están muertos: están dormidos. Dormidos en los gobiernos que olvidan a la gente.

Dormidos en las sociedades que ya no reaccionan.

Dormidos en las personas que han olvidado que nacieron con libertad, dignidad y voz.

Y, mientras tanto, la vida avanza como si la deshumanización fuera algo normal. Como si la compasión fuese un lujo. Como si ayudar a tu prójimo pudiera ser ilegal, con leyes absurdas que criminalizan la ayuda y juzgan como delincuentes a quienes intentan rescatar vidas.

Antes también llamaron «utópica» la idea de abolir la esclavitud. También llamaron «utópico» imaginar que una mujer pudiera votar.

La historia nos muestra que la utopía es siempre el primer latido: después, cuando suficientes conciencias despiertan, se vuelve realidad. Un sistema entero puede transformarse cuando el corazón humano se activa.

Si soy utópica, es porque la realidad me parece increíble.

Y porque creo, profundamente, que la humanidad solo será verdaderamente humana cuando coloque en el centro a las personas, a los seres vivos, a la vida misma como valor fundamental. Construir puentes de humanidad no es un sueño lejano: es la tarea más urgente de nuestro tiempo.

Artículo 1 – Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Declaración Universal de los derechos humanos

lunes, 26 de enero de 2026

De la crisis sistémica a la revolución no violenta


En su
 séptima «Carta a mis amigos» (1993), Silo anticipó con lucidez el desorden global que hoy presenciamos. Su tesis central es que nos encontramos ante una encrucijada histórica: o permitimos que el sistema colapse en un caos destructivo, o impulsamos una revolución humanizadora que transforme las estructuras y la conciencia.

Para Silo, el sistema actual está regido por el capital financiero, un poder abstracto que despoja de humanidad a las instituciones y sacrifica la vida en aras de la acumulación. Esta deshumanización se manifiesta crudamente en los genocidios y guerras contemporáneas, donde tecnología bélica de última generación se utiliza para aniquilar poblaciones enteras bajo la lógica del dominio. En este marco, la situación de Venezuela –asediada por la injerencia y los intereses de EE. UU.– es un reflejo de esa dinámica que salta por encima de todas las leyes internacionales e intenta asfixiar la soberanía de los pueblos para preservar un orden global en decadencia. Para Silo, estos conflictos no son aislados, sino síntomas de un sistema que, al no poder resolver sus contradicciones, recurre a la violencia estructural.

¿De qué revolución hablamos entonces? Silo es enfático: no se trata de las revoluciones violentas del pasado, que terminaban replicando el horror que pretendían combatir. La propuesta es una revolución total: una transformación simultánea de las condiciones sociales y de la interioridad humana. Es el paso de la «prehistoria» de la violencia a la verdadera historia humana.

El autor propone actuar en diversos «frentes de acción» (social, político y cultural) mediante la metodología de la noviolencia activa. Esta no es una postura pasiva, sino una fuerza transformadora que consiste en denunciar la violencia, practicar la desobediencia civil frente a la injusticia y organizar la base social desde la solidaridad.

Un futuro luminoso

A pesar del panorama sombrío de guerras y ocupaciones, la conclusión es esperanzadora. La crisis del sistema abre el espacio para una nueva sensibilidad. La revolución no violenta nos devuelve el protagonismo: el cambio real comienza cuando nos negamos a colaborar con la violencia en todas sus formas. Si logramos instalar al ser humano como valor central, el caos actual será recordado solo como el doloroso parto de una Nación Humana Universal. Tenemos en nuestras manos la capacidad de humanizar la Tierra; el futuro depende de nuestra decisión de despertar y actuar con bondad y coherencia.

Leer: Cartas a mis amigos (1993), Silo.

lunes, 19 de enero de 2026

nº.36 de Ventanas Abiertas: «Puentes de humanidad»

Imagen de portada: «Enigma del encanto». 160x195cm, mixta lienzo. Felipe Alarcón Echenique (1999).

En un contexto global marcado por la incertidumbre, la revista Ventanas Abiertas lanza su número 36 (invierno 2025-2026) bajo el lema «Puentes de Humanidad». Esta edición es una respuesta consciente y firme ante el retroceso de los derechos fundamentales en todo el mundo.

El editorial, a cargo de Betina F. Mattio, denuncia cómo los derechos humanos, lejos de ser un suelo compartido, se están convirtiendo en un «obstáculo incómodo» para el poder. La revista busca despertar las conciencias dormidas frente a la normalización de la crueldad, la violencia de Estado en diferentes países y la deshumanización de los colectivos más vulnerables: migrantes, mujeres, infancias y ancianos.

sábado, 10 de enero de 2026

Silo: El despertar de los «otros» derechos humanos



En un mundo donde las proclamas de libertad suelen colisionar con la realidad de la exclusión, el pensamiento de Silo (Mario Rodríguez Cobos) emerge con gran vigencia. Su artículo «Los otros derechos humanos» no es solo una crítica política; es un manifiesto ético que invita a trascender la retórica institucional para recuperar la esencia de lo humano.

Silo comienza señalando una paradoja fundamental: la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 se ha convertido, con frecuencia, en una herramienta de presión geopolítica en manos de las grandes potencias. Para el pensador, existe una hipocresía sistémica donde se defienden los derechos civiles de manera formal, mientras se ignoran o violan sistemáticamente los derechos económicos, sociales y culturales.

¿De qué sirve la libertad de prensa para quien no tiene acceso a la educación, o el derecho al voto para quien padece hambre? Esta es la pregunta que subyace en su análisis. Silo propone rescatar los «otros» derechos: el derecho a la salud, al trabajo digno y, fundamentalmente, el derecho a una vida libre de toda forma de violencia –no solo la física, sino también la económica, racial, religiosa y psicológica–.

Para el fundador del Humanismo Universalista, el ser humano debe ser el valor y la preocupación central. Argumenta que los derechos humanos son indivisibles: no se puede fragmentar la dignidad humana según conveniencias de mercado. Su texto denuncia que el sistema actual prioriza el capital sobre la vida, convirtiendo los derechos en mercancías o en simples enunciados vacíos.

La propuesta de Silo es una invitación a una «nueva sensibilidad». Una que reconozca que el destino de cada persona está indisolublemente ligado al de los demás. Releer este artículo hoy es un llamado a la noviolencia activa y a la construcción de una nación humana universal, donde la justicia no sea una concesión del poder, sino la base real de nuestra existencia colectiva. En tiempos de crisis, su voz nos recuerda que los derechos se conquistan y se defienden desde la conciencia y la solidaridad.

Artículo: «Los otros derechos humanos», Silo (1993)