lunes, 30 de septiembre de 2013

La no violencia y el cambio social y personal


Mañana, 2 de octubre, es el Día Internacional de la No Violencia, en recuerdo al nacimiento de Gandhi. Por este motivo, la pasada reunión del 25 de septiembre trabajamos este tema en el grupo de desarrollo personal del Barrio del Pilar.

La violencia en sus múltiples manifestaciones es una de las características principales del sistema social actual. La violencia está creciendo e invadiendo todos los órdenes de la vida personal, grupal y social.
Cuando hablamos de violencia no nos estamos refiriendo solamente a su expresión más grosera que es la violencia física. También existe una violencia económica, reflejada hoy en la explotación, la desocupación, la sub-ocupación, la concentración de la riqueza y la especulación financiera. Existe una violencia racial, conocida como discriminación, segregación y xenofobia. Existe una violencia religiosa conocida como fanatismo o intolerancia.
La violencia crece también en las relaciones familiares, en el barrio, en la escuela, en la universidad y en el trabajo. También hay violencia cuando se discrimina a la mujer y al joven, limitando su participación social.
Crece la violencia psicológica, reflejada en la incomunicación, el aislamiento, la resignación y el sin-sentido.
La violencia no solo se ha instalado en los espacios de poder y decisión social sino también en el interior de cada individuo, en las relaciones personales y en los diversos grupos sociales. Es, en síntesis, la manifestación de una “cultura materialista” en decadencia que necesita ser transformada. Se ha instalado en el pensar y sentir de una sociedad que, peligrosamente, observa como avanza, al tiempo que se consolida la “falsa ideología” de: “No existe solución al problema de la violencia” (es cosa de la genética o los instintos).

                                                                

Transformación social y desarrollo personal


Durante siglos, las doctrinas, las filosofías y las ideologías propusieron la transformación de los individuos y la sociedad de manera disociada.
Algunos afirmaron que los individuos primero tenían que experimentar una transformación personal antes de intentar transformar la sociedad. A veces, esta propuesta tomó la forma de comunidades "ideales" cerradas que, separadas del mundo, trataron de lograr tal cambio. Y fracasaron.
Otros pusieron el énfasis en cambiar primero la sociedad mediante un nuevo orden político, económico, cultural, etc. De éste debería surgir un nuevo tipo de individuo (por ejemplo, impulsado fuertemente por una ética personal dirigida a la solidaridad y al bien común). Y estos también fracasaron.
La transformación debe ser simultánea, mundial, estructural; o no habrá tal transformación.
Aquellos que trabajan en una causa social sin la debida consideración por su desarrollo personal (o sea, sin humanizarse), antes o después se toparán con obstáculos y limitaciones personales.
Por otro lado, aquellos que solo se concentran en su desarrollo personal sin la debida consideración por el dolor y el sufrimiento de otros, olvidan que todo se da “en relación”, en estructura. No es posible que me vaya bien a mí si al de al lado cada vez le va peor.
De hecho, si tomamos los más altos ejemplos del desarrollo personal, siempre vemos una espiritualidad acompañada por un alto grado de compromiso con otros.

¿Qué es la violencia?             


En términos muy simples, la violencia es todo aquello que daña a las personas. Hay una noción ingenua generalizada de que la violencia es solo física. Pero también se ejerce violencia cuando se niegan la libertad de las personas, sus intenciones y sus elecciones. Esto es, cuando las personas son tratadas como objetos, como cosas que no tienen ninguna intención propia, y son usadas para beneficio de otros, convirtiéndolos en instrumentos de su interés.
La deshumanización tiene lugar en todo el mundo y tiene muchas expresiones. La violencia es una de las manifestaciones esenciales de la deshumanización. Para luchar por la humanización en una manera no violenta es importante aprender a reconocer las diversas formas de violencia que existen a nuestro alrededor.

La violencia puede ser dividida en violencia externa y violencia interna. La violencia externa es social e interpersonal; comprende las diferentes formas de la violencia que cualquier individuo sufre o ejerce sobre otros, la violencia dentro de grupos humanos o entre grupos humanos. Por otro lado la violencia interna es la violencia que cualquier individuo sufre como experiencia mental y emotiva.

Las formas de la violencia son: física, económica, racial, religiosa, sexual y psicológica.

La violencia interna tiene tres orígenes principales dentro de la persona:
A) La memoria. Las frustraciones pasadas, los resentimientos y los recuerdos negativos con los que la persona no pudo reconciliarse.
B) La percepción. La desorientación actual, las prioridades y valores poco claros o confusos, la falta de afirmación, las dificultades de comportamiento, los problemas con la imagen de sí o la actitud, etc.
E) La imaginación. Las incertidumbres y los miedos acerca del futuro.

Por cierto, el propósito o sentido de vida que uno tiene juega un papel crucial en generar o no violencia interna. Esto juega un gran papel en la manera en que los seres humanos tratan sus miedos principales, o sea, el miedo a la muerte, a la vejez, a la pobreza y a la soledad.

Propuestas de trabajo personal:

  1. Anotar situaciones de violencia en la sociedad y en nuestra vida cotidiana.
  2. Imagina cómo se podrían superar esas situaciones de violencia personal desde la no violencia activa. No nos ponemos límites en la imaginación, lo importante es que uno empiece a buscar alternativas.
  3. Anota algún proyecto social que quisieras impulsar, en el que estarías dispuesto/a a implicarte para transformar alguna situación de violencia en tu medio social inmediato (tu barrio, tu comunidad).

PRÓXIMA REUNIÓN:
Miércoles 9 de octubre a las 20:00 horas

C/ Ponferrada, 4 local (Barrio del Pilar) junto a bar Pichy - 28029 Madrid
Metro Peñagrande