lunes, 13 de noviembre de 2017

El Guía Interno


La última reunión giró en torno al tema de los modelos que nos sirven de referencia y guía de conducta. En esta ocasión nos centramos en un mecanismo muy útil de la imaginación: el guía interno, ese modelo al que apelamos en momentos de necesidad.

«A veces, uno se encuentra en momentos de soledad y considera sus dudas y proyectos, estableciendo una especie de conversación en voz alta, como si hablara con otro. Pero en general, uno se pregunta y responde en silencio, formulando también deseos y arrepintiéndose de haber hecho mal las cosas.

Hay quienes imaginan a sus padres o a personas queridas y respetadas a las que dirigen sus preguntas, no importando siquiera si esos seres están vivos.

En ocasiones, también pensamos qué hubiera hecho otra cosa persona en nuestro lugar.

A veces, tendemos a seguir lo que consideramos buenos ejemplos, e imitamos actitudes y comportamientos de otros, imaginando a menudo diálogos con ellos.

Todos los casos que hemos mencionado, responden a un mecanismo útil de la imaginación: el mecanismo del guía interno.

Cualquier persona puede advertir guías internos por lo que tiene especial preferencia. Es un trabajo muy interesante eso de reconocer el o los guías que sirven de referencia. Pero en esa tarea se debe tratar de encontrar una imagen que cumpla con tres requisitos: 1° sabiduría, 2°bondad y 3° fuerza. Si falta alguno de ellos, nuestra relación con esa imagen no es constructiva.

Si no encontramos una persona real que tenga esos atributos, podemos imaginar alguna que los tenga, aunque haya muerto o no exista. En tal caso, en los momentos de dudas o confusión, poder conectar con el guía interno es una gran ayuda por las respuestas o la compañía que proporciona». Del Libro de La Comunidad.

Luego realizamos la experiencia guiada (donde aparecen los asteriscos uno pone sus propias imágenes y contenidos:

«El guía interno»

Estoy en un paisaje luminoso en el que alguna vez sentí una gran felicidad. (*)
Alcanzo a ver el sol que se agranda. Lo observo sin molestia. Notablemente, dos rayos se
desprenden de él posándose en mi cabeza y en mi corazón.
Comienzo a sentirme muy liviano y a experimentar que soy atraído por el astro. De ese modo,
siguiendo los trazos luminosos, me dirijo hacia él.
Desde el disco enorme que se convierte en una esfera gigantesca recibo esa calidez suave y
benéfica.
Ya en el interior del sol, aspiro y espiro amplia y profundamente. La luz que me rodea, se
introduce en mi cuerpo al ritmo de la respiración, dándome cada vez más energía.
Me siento sereno y radiante. Entonces, pido con mis mejores sentimientos, que se presente ante
mí el guía interno y que lo haga del modo más propicio. (*)
El me dice que representa a mi Fuerza interna, a mi energía y que si sé cómo usarlo tendré
dirección en la vida, tendré inspiración y tendré protección. Pero que debo hacer el esfuerzo por
verlo bien o por sentir su presencia con intensidad.(*)
Pido al guía que pose sus manos en mi frente y las mantenga así unos instantes.
Empiezo a sentir que desde el centro de mi pecho crece una esfera transparente que termina
abarcándonos a ambos. (*)
Digo al guía que haga renacer en mí un profundo amor por todo lo existente y que me acompañe
en la vida dándome alegría y paz. (*)
Pregunto por el sentido de la vida y espero su respuesta. (*)
Pregunto qué es realmente la muerte y espero su respuesta. (*)
Pregunto por el valor de mi vida y espero su respuesta. (*)
Pregunto, meditadamente, por una situación especial de mi vida y espero su respuesta. (*)
Pido al guía que esté siempre a mi lado en los momentos de duda y zozobra pero que también
me acompañe en la alegría.
El guía se separa de mí y se convierte en una gran flor de pétalos abiertos que contrasta en sus
colores con el fondo luminoso del sol. Luego la flor, va cambiando de formas y de tonos como si
fuera un armonioso caleidoscopio. Entonces, comprendo que atenderá a mis pedidos.
Empiezo a alejarme del brillante sol, pleno de vida y fortaleza.
Y por dos trazos luminosos, desciendo al hermoso paisaje, reconociendo en mi interior una gran
bondad que busca expresarse en el mundo de la gente.(*)