domingo, 29 de octubre de 2017

Taller barbotina y moldes para vitrofusión


El punto de vista de estos talleres es profundizar en la historia del fuego y los materiales en relación al proceso humano, al desarrollo del pensamiento, las imágenes y la memoria. Un aprendizaje que se fue reflejando en mitos que ayudaron a fijar la memoria colectiva, además de desarrollar una espiritualidad.


Introducción


Hemos dado un vistazo a la etapa de “recolectores y cazadores de barros y fuegos” y llevamos varios talleres profundizando en la línea fría del taller: la producción de objetos y sus copias. Y vamos a adentrarnos en los vidrios rudimentarios.

La duplicación de objetos llega con el descubrimiento de la metalurgia, de la fundición de metales. Hasta entonces, todas las figuras que se hacían eran originales. La madera, la piedra, la cera, el hueso o el metal se tallaban o esculpían hasta que la forma del material coincidía con la forma que habían imaginado.

Pero no solo fundieron metales, también aprendieron a fundir el vidrio. Aunque el trabajo con vidrio ya se experimentó, asociado a la cerámica, en épocas muy antiguas, como 3.500-3.200 años antes de nuestra era, en los esmaltes vitrificados de los egipcios predinásticos.

Más tarde, con las fundiciones, se da un salto. Lo interesante es que en los lugares donde se trabajó el hierro y el vidrio parece que hubo una ampliación de la conciencia, registros que amplificaron los sentidos, un tono alto y muy atento (se trata de altas temperaturas), imágenes con chispa, inspiradoras.


Moldes y colada de barbotina


El mes de septiembre estuvimos preparando moldes del tipo tacel, es decir, con dos partes, para copiar figuras volumétricas. En una segunda parte vamos a crear figuras huecas de barbotina a partir de esos moldes.

Repasemos un poco, en los moldes siempre trabajamos con los vacíos, el molde es el reverso, el complemento del objeto que copiamos y requiere poner la cabeza de una forma abstractiva que nos permita imaginar el resultado final. Es un trabajo muy mental.

Partimos de una figura de cera o de un original, de los cuales sacamos moldes con dos partes. El siguiente paso es rellenar esos moldes con barbotina, que consiste en polvo de arcilla mezclado con agua, resultando una especie de arcilla líquida.

El molde de escayola tiene la propiedad de absorber el agua. De manera que, cuando llenamos el molde con el material líquido, la escayola va absorbiendo el agua y la barbotina se ira endureciendo. Cuando lleva 5 minutos volcamos la barbotina y quedará una capa. Dependiendo del tiempo que dejemos el material dentro del molde la capa será más o menos gruesa. Cuando separemos los dos taceles tendremos una figurita hueca, que dejaremos secar para meter más tarde en el horno.

Atender muy bien al tiempo que dejamos la barbotina dentro del molde. Si es demasiado poco, puede quedar una figura excesivamente fina y si esperamos demasiado quedará maciza.

Preparamos la barbotina mezclando arcilla con agua al 40%. Hay que batir y formar una especie de emulsión[1]. Podemos añadir un poco de carbonato sódico que sirva como defloculante[2]. En el último taller, explícabamos: “La consistencia de la barbotina no debe ser muy líquida, como un chocolate espeso, pero manteniendo siempre su punto de humedad. Si hay mucha agua se cuarteará pronto y si es muy espesa no hará bien el positivo del molde (…) El vertido se hará en sucesivas capas, para darle el suficiente grosor, a medida que se va secando y removiendo y balanceando despacio en todos los sentidos para cubrir toda la superficie del molde”.

Cuando terminemos con los taceles, la idea es preparar un molde de escayola mezclada con cuarzo[3] para fundir vidrio en el próximo taller y empezar a experimentar con este nuevo material.






[1] Emulsión = Dispersión de un líquido en otro no miscible con élLa emulsión de aceite en agua.
[2] La defloculación consiste en provocar la dispersión de partículas de la pasta de arcilla y formar una emulsión y que ésta se mantenga por mucho tiempo. Ese proceso se favorece introduciendo un electrolito en la mezcla, que sería el carbonato sódico. Defloculante de 0,1 a 0,3%.
[3] 50% escayola, 50% cuarzo, 100% agua.