Para Silo, el sistema actual está regido por el capital financiero, un poder abstracto que despoja de humanidad a las instituciones y sacrifica la vida en aras de la acumulación. Esta deshumanización se manifiesta crudamente en los genocidios y guerras contemporáneas, donde tecnología bélica de última generación se utiliza para aniquilar poblaciones enteras bajo la lógica del dominio. En este marco, la situación de Venezuela –asediada por la injerencia y los intereses de EE. UU.– es un reflejo de esa dinámica que salta por encima de todas las leyes internacionales e intenta asfixiar la soberanía de los pueblos para preservar un orden global en decadencia. Para Silo, estos conflictos no son aislados, sino síntomas de un sistema que, al no poder resolver sus contradicciones, recurre a la violencia estructural.
¿De qué revolución hablamos entonces? Silo es enfático: no se trata de las revoluciones violentas del pasado, que terminaban replicando el horror que pretendían combatir. La propuesta es una revolución total: una transformación simultánea de las condiciones sociales y de la interioridad humana. Es el paso de la «prehistoria» de la violencia a la verdadera historia humana.
El autor propone actuar en diversos «frentes de acción» (social, político y cultural) mediante la metodología de la noviolencia activa. Esta no es una postura pasiva, sino una fuerza transformadora que consiste en denunciar la violencia, practicar la desobediencia civil frente a la injusticia y organizar la base social desde la solidaridad.
Un futuro luminoso
A pesar del panorama sombrío de guerras y ocupaciones, la conclusión es esperanzadora. La crisis del sistema abre el espacio para una nueva sensibilidad. La revolución no violenta nos devuelve el protagonismo: el cambio real comienza cuando nos negamos a colaborar con la violencia en todas sus formas. Si logramos instalar al ser humano como valor central, el caos actual será recordado solo como el doloroso parto de una Nación Humana Universal. Tenemos en nuestras manos la capacidad de humanizar la Tierra; el futuro depende de nuestra decisión de despertar y actuar con bondad y coherencia.
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