En un mundo donde las proclamas de libertad suelen colisionar con la realidad de la exclusión, el pensamiento de Silo (Mario Rodríguez Cobos) emerge con gran vigencia. Su artículo «Los otros derechos humanos» no es solo una crítica política; es un manifiesto ético que invita a trascender la retórica institucional para recuperar la esencia de lo humano.
Silo comienza señalando una paradoja fundamental: la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 se ha convertido, con frecuencia, en una herramienta de presión geopolítica en manos de las grandes potencias. Para el pensador, existe una hipocresía sistémica donde se defienden los derechos civiles de manera formal, mientras se ignoran o violan sistemáticamente los derechos económicos, sociales y culturales.
¿De qué sirve la libertad de prensa para quien no tiene acceso a la educación, o el derecho al voto para quien padece hambre? Esta es la pregunta que subyace en su análisis. Silo propone rescatar los «otros» derechos: el derecho a la salud, al trabajo digno y, fundamentalmente, el derecho a una vida libre de toda forma de violencia –no solo la física, sino también la económica, racial, religiosa y psicológica–.
Para el fundador del Humanismo Universalista, el ser humano debe ser el valor y la preocupación central. Argumenta que los derechos humanos son indivisibles: no se puede fragmentar la dignidad humana según conveniencias de mercado. Su texto denuncia que el sistema actual prioriza el capital sobre la vida, convirtiendo los derechos en mercancías o en simples enunciados vacíos.
La propuesta de Silo es una invitación a una «nueva sensibilidad». Una que reconozca que el destino de cada persona está indisolublemente ligado al de los demás. Releer este artículo hoy es un llamado a la noviolencia activa y a la construcción de una nación humana universal, donde la justicia no sea una concesión del poder, sino la base real de nuestra existencia colectiva. En tiempos de crisis, su voz nos recuerda que los derechos se conquistan y se defienden desde la conciencia y la solidaridad.
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