miércoles, 28 de noviembre de 2018

Taller | La producción del fuego



«La reflexión sobre la acción es lo que genera la madurez para esclarecer el Sentido… y esta reflexión no es una técnica… es una actitud. El cambio profundo viene de la reflexión sobre el propio proceso», (Silo). 


LA CHISPA DIVINA 

Manolo Hidalgo | El ser humano siempre encuentra salidas y si no las fabrica. 

La conciencia humana es muy joven. ¿Qué son dos o tres millones de años en la historia de la vida en este planeta? 

Imaginar aquellos momentos, donde una especie bastante mal equipada para defenderse de las agresiones de su entorno, un ser de aquí para allá... un día se manifiesta por primera vez un fenómeno no propio del mundo natural. Un fenómeno no propio de su naturaleza. 

Un chispazo de reversibilidad que lo impacta y que no comprendió.

Tuvo que pasar bastante tiempo para que este fenómeno pudiera manifestarse nuevamente, tal vez 200 o 300 años más tarde, en algún descendiente.

 Luego ese fenómeno se hizo más frecuente y empezaron a producirse en su cerebro primitivo una aceleración de estímulos y nuevas conexiones. 

Captó, en el fondo de esa conciencia en penumbras, algo que no comprendió, captó una intención lejana, y la proyectó fuera de sí, sobre ese mundo natural que lo rodeaba y no comprendía. 

Así dotó de intención al rayo, al río, a la lluvia… 

Comenzó a agruparse con otros para defenderse mejor y poder satisfacer sus básicas necesidades. 

Tal vez un día fue testigo de toma a tierra de un rayo o de una erupción volcánica o cualquier otro fenómeno natural donde se producía un extraño fenómeno: el fuego. 

 Ese acto fue la rebelión contra la muerte y la naturaleza. Ese acto cambió todo… Esa chispa se manifestó y en vez de huir del fuego se acercó a él… esa chispa que no está en otro bicho... una respuesta diferida y la oposición al reflejo de huida. Ninguna especie ha hecho ese experimento de ir al fuego. 

 Primero aprendió a conservarlo. Se dio un gran salto en la especie humana. 

De todos modos, durante milenios aun dependía de la Naturaleza pues no sabía cómo producirlo… y cuando lo consiguió… cuando pudo producir la chispa y hacer fuego entonces el SALTO FUE AUN MÁS GRANDE… y ya nada fue igual. 

A partir de allí, esa conciencia primitiva fue creciendo y emergiendo de las tinieblas impuestas por el mundo natural, en un proceso que al principio fue lento y que cada vez se aceleró más y más. 

Su conciencia iba poniendo orden a ese mundo natural, creyendo descubrir las leyes que regían ese extraño universo al que se sentía arrojado. 

Un chispazo de comprensión, otro y otro. Fue creciendo y abarcando todo con su conciencia, y cuando sus sentidos le quedaron estrechos inventó instrumentos para multiplicar los alcances de esa limitada prótesis natural que era su cuerpo. 

Lo que no comprendió es que era su intención proyectada afuera lo que daba coherencia a ese mundo caótico. Eso, recién se empieza a entender y a comprender. 

Hoy, el edificio del pensar humano se desmorona, se cae un modo de pensar de un mundo que se fue. 

Estamos en los principios de la Historia Humana. 

Muchas veces se ha pasado por encrucijadas históricas similares que afectaron a un pueblo o a una civilización. Hoy, por el avance de las comunicaciones y la mundialización creciente, es toda la especie simultáneamente la que se encuentra en este punto. 

De un modo no muy claro siempre se ha estado luchando por superar lo natural, los condicionamientos, el dolor y el sufrimiento. 

Hay una clara intención de despliegue de la conciencia a partir de ese homínido casi ridículo en un proceso que habla a través de cada una de esas células que son los individuos. 

 La conciencia no es de él, es parte de un proceso humano. 

 Con avances, retrocesos, líos, la conciencia humana avanza. No es azar, es un proceso bien acotado, con una intencionalidad clara, con una dirección, con una fuerza que nada podrá detener. 

Es el comienzo de la historia humana. Hoy el ser humano descubre aquella chispa en su interior… ya todo depende de él. 

 Un dios robó el fuego para él… más tarde aprendió a producirlo y hoy descubre que ese fuego siempre, desde el inicio, estuvo en su interior. Son tres momentos claves en el proceso de la especie humana.


Próximo taller del fuego: Los moldes. 9 de diciembre

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