martes, 18 de abril de 2017

Taller: Producción del Fuego


Beatriz García • Hay que decir que fueron las mujeres las que se acercaron al fuego, lo conservaron y lo produjeron. La mujer cuida de sus hijos, y esta especialización que producen ahí se traslada a lo más cercano y al clan. Y es desde esta especialización en el cuidado hacia otros que van produciendo estos pasos. Siempre en busca de la conservación del clan.

Tras cientos de miles de años de investigación en el cuidado del fuego, se hacen especialistas en mantenerlo encendido y que no se apague generando una tecnología muy compleja que luego desarrollarían en la producción del fuego.

Es cuando pueden mantener el fuego encendido que tienen energía libre para avanzar hacia su producción.


Fue una búsqueda que duró mucho tiempo. Ya en la conservación del fuego aprendieron a convertirlo en brasa para mantenerlo y a reavivar la llama con el soplo, a alimentarlo, a cuidarlo, a protegerlo. También produciendo las herramientas descubrieron que al frotar dos piedras saltaban chispas, pero no todas las chispas combustionaban. Así que tuvieron que buscar la piedra que al golpearla producía la brasa. Cuando encontraron la pirita vieron que esa piedra golpeada con el sílex podía arder.

La pirita con el sílex, que ya conocían de la fabricación de herramientas, va deshaciéndose produciendo pequeñas chispas muy calientes que tienen más duración que las producidas por otras piedras. Estas chispas como pequeños aerolitos que caen del cielo y que incendian ahí donde caen.

Quizás aquellos meteoritos que caían del cielo, incandescentes les dio la idea. El fuego también venía del cielo, de ese lugar tan inalcanzable y tan inmenso. Lo mandaban los dioses. ¿Por qué no podía ser esa piedra la que a su vez produjera el fuego? Y si así fuera, también sería un regalo de los dioses para crearlo.

Pero les faltaba el lugar donde al saltar la chispa que animada con el soplo pudiese convertirse en llama.

¿Y cómo encontraban eso? ¿Qué material podía ser? Se necesitó mucha búsqueda, mucha imaginación, mucha intuición hasta encontrar el hongo yesquero, ese que cuando cae la chispa produce el combustible necesario para que se origine la brasa.

Se golpean las piedras, también sabían cómo hacer para que saltara la chispa, eso lo aprendieron fabricando herramientas. Salta la chispa. Se produce la brasa y con el soplo surge la llama. Después lo cuidan como habían aprendido en la conservación. Pero ya saben que si se les apaga, podrán encenderlo de nuevo. Ese cambio que comenzó con el acercamiento al fuego, se sintetiza y se fija ahí. Ya no hay retroceso, el fuego está a su disposición. No es necesario que lo manden los dioses, ya ellos son sus propios dioses.

Cuando pudieron producir la chispa afuera, ya la habían producido adentro, ya la habían visto en sus cabezas.



Es importante observar la complementación que produjo el fuego, cuando terminaba la jornada podías llegar a un lugar acogedor donde estar protegido, resguardarte de las inclemencias del tiempo y donde te podías relacionar y comunicarte con los más cercanos.

¡Cómo no agradecer a quienes habían proporcionado ese avance, a quienes tratando de cuidar el ámbito y las personas, habían hecho que esto fuera posible!

Con el hongo yesquero que utilizan para encender el fuego, algunos son alucinatorios, otros no. Pero con esos que producían alucinaciones, complementados con el fuego, empiezan las imágenes religiosas. Los que producen el fuego, son como dioses, imagínense el poder que tenían, lo importantes que eran para el clan. Su vida muy necesaria para no quedarse sin fuego.

El paso que suponía, que ya siempre iban a tener fuego, que esos beneficios que habían alcanzado eran para siempre. Esa chispa productora de vida que generan, que ya la han producido adentro. Estimula hacia arriba, y esos registros reconocidos, se van alegorizando en el mundo. A partir de ahora somos dioses y, ¿quiénes son los dioses? Los que producen el fuego. El fuego sagrado, porque está adentro y está afuera. Ahí empiezan las primeras imágenes religiosas, como traducción de aquello que han visto adentro. Empiezan las traducciones de lo profundo, las alegorías, los cultos, las diosas.