martes, 13 de septiembre de 2016

Taller de moldes


Trabajamos con materiales activamente y vamos experimentando, eso nos ayuda acercarnos a ese proceso histórico evolutivo, rescatando pensamientos, miradas, sensaciones y registros, descubriendo así el sentido de la evolución humana.

El taller no solo es un espacio físico donde se desarrolla una actividad, es un espacio de comunicación entre los participantes, con uno mismo y, a veces, uno se comunica con el material. Y, bueno, vamos aprendiendo y tratando de pasar la experiencia a otros.

Para que todo vaya evolucionando trabajamos con tres intangibles que cuidamos y desarrollamos: Pulcritud, Permanencia y Tono.

Pulcritud. Ir cuidando cada vez mejor  el ámbito del taller para que sea grato, utilizar los pasos para trabajar con cada material, limpiar, recoger las herramientas y dejarlas colocadas. Cuidar el trato con los que tengo alrededor y también con uno mismo.

Permanencia. Las cosas van saliendo y vamos insistiendo. ¿Hasta dónde voy a llevar la imagen? ¿Acabaré con el molde? ¿La llevare más adelante? Y en ese insistir, corregimos errores, superamos dificultades y nos vamos modelando.

Tono. Estar despiertos, atentos, esto ayuda a evitar accidentes. Atender a uno mismo, a los que me rodean, a lo  que estoy haciendo, dar ayuda. Ampliando así la atención.

Estos tres intangibles nos ayudan a ser más coherentes, evolucionando  para hacer coincidir lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Fabricando un molde caldeo


La duplicación de objetos llega con el descubrimiento de la fundición de los metales. Hasta entonces todas las figuras que se hacían eran originales.

Los hombres hacían figuras y utensilios principalmente en madera, piedra y hueso. Y los fabricaban tallando o esculpiendo esos materiales, quitando trozos por golpes, cortes o pulido, hasta que la forma del material coincidía con la forma que el autor tenía en su cabeza, que imaginaba. Como podemos suponer, el trabajo era muy lento y costoso.

Cuando el ser humano descubre la fundición de los metales se encuentra con un material muy duro y resistente que, sometido a altas temperaturas, es líquido y cuando enfría adopta una forma que mantiene. El ser humano ya conocía los metales, ya que alguno de ellos (oro, plata, cobre...) se encuentra en la naturaleza en pequeños trozos metálicos. También conocía la cerámica y sabía cómo la arcilla húmeda es plástica, cuando se seca se endurece y sometida a 800 º de temperatura la forma se hace permanente y aguanta el calor.

Tenía ya las herramientas para poder jugar con las materias y las formas. Descubrió que podía dar fácilmente una forma en un material blando como la cera y que luego, manteniendo la forma podía sustituir la materia por otra más dura como el metal. Para ello inventó los moldes.

El molde es el vacío  de la figura dentro de un material que hace de recipiente (para eso fundimos la cera y la sacamos completamente), ya tenemos el molde.

Después llenamos ese vacío con el metal líquido que ocupa todo el espacio y adopta la forma original. Basta romper el molde y en su interior aparecerá la forma conocida pero en una nueva materia.

El primer molde que se utilizó se llama molde caldeo porque apareció por primera vez en Caldea, hacia el VI milenio antes de nuestra era. Se hacía rodeando la figura de cera con pegotes de arcilla blanda, adaptándolos perfectamente a la superficie de la imagen (sin deformarla) que quedaba encerrada en una masa de arcilla. Se deja secar, se calienta el molde funde la cera y queda el vacío de la figura.  Para que el molde aguante altas temperaturas se cuece para hacerlo cerámico. El molde está listo para volcar en su interior el metal fundido.

A partir de una figura de cera fabricamos una caja a medida que luego contendrá el molde de escayola

Posteriormente se empezaron a hacer moldes con materiales como el yeso o la escayola que mezclados con agua tienen consistencia líquida y que, cuando secan, mantienen el volumen.

Necesitamos hacer una caja o contenedor que contenga ese molde en forma líquida hasta que endurezca. Y ese es el primer paso. Necesitamos imaginar y luego hacer una caja que pueda contener la figura original dejando un espacio alrededor de la figura de al menos 1 cm. como pared del molde, salvo por una de las caras donde debe quedar un orificio para que luego salga la cera y entre el metal líquido.

Ya en épocas recientes con el descubrimiento de los materiales sintéticos (caucho de silicona) se hacen moldes flexibles que dan forma a materiales fríos o baja temperatura como  cera, plásticos o resinas y que pueden reutilizarse muchas veces.